Augustus Pastriz

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El día 14 de Mayo de 2016, Nos abrió las puertas de su casa y también su corazón, la Casa Cuna Ainkaren.

Muchas gracias, María Pilar, por tu atención y dedicación.

Un grupo de personas, la mayoría voluntarias, capitaneadas por una general del amor, como es Teresa González, capaces de ser portadores de ILUSIÓN Y ESPERANZA, al mismo tiempo, padres, madres, amigos y maestros de vida.

La Casa Cuna Ainkaren es un corazón tan grande que hace que se “convierta en hogar, en amor, en esperanza, pero sobre todo en vida, para todas aquellas mujeres que tienen problemas, de distintas índoles, para llevar a cabo el poder tener a su hijo”. (Como esta asociación plasma en su ideario)
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Que nos acogierais un día tan malo, como es un sábado a la hora del zafarrancho, es de agradecer.
Susana: ¡Qué catequesis de vida nos dio a todos! ¡Qué maravilla escucharla! Y ver como los jóvenes, y no tan jóvenes, recibíamos atentamente sus palabras.

Nos habló de PREVENCIÓN, para que algo así no te suceda nun­ca, de saber qué hacer en caso de encontrarte en esa tesitura, y conocer dónde acudir sabiendo que siempre serás bien recibida.
También de las dudas, las luchas, ¿Cómo voy a salir adelante con un niño estando sola?

Qué duro tener que enfrentarte a una vida que te ha dado la espalda; qué te ha herido; que te hace perder la esperanza y dejar de creer en todo. Y cuando digo todo ¡ES EN TODO! Que lo que ha podido ser amor se convierte en desesperación y te encuentras frustrada, desesperada, “ninguneada”.

En esos momentos necesitas un abrazo, una voz que te diga: “que tú puedes, que vales mucho”. Necesitas risas, oír que no estás sola, que hay a mucha gente a la que le importas. ¡Lo que llevas en tu vientre, a fin de cuentas, es AMOR!
Y un día encuentras esa mano que desesperadamente buscabas, y empiezas a valorarte. Y en nueve meses ves esos ojitos que te miran, esa boquita que te besa, ese cuerpecito que depende de ti. Y sin darte cuenta te has convertido en esa persona que te cuida, que te acoge, que ríe con­ tigo, que llora cuando lloras, que daría la vida por tí. Te has convertido en lo más grande que hay en este mundo. ¡Ser Madre!

Os conocimos a algunas, Mari Cruz, tu valentía, a pesar de la timidez, fue todo un ejemplo para nosotros. Tenemos la certeza de que vas a ser una gran madre.
Tu consejo para los jóvenes fue extraordinario: “Primero estudiar, luego trabajar, para poder tener una familia”.

Gracias a todas por compartir esos momentos con nosotros, por emocionarnos con las miradas limpias y expectantes de vuestros preciosos niños.
Espero que un día sepan reconocer vuestra valentía, esfuerzo, lucha, y sobretodo amor. Un amor que la mayoría de las veces os ha sido negado.

¡Ánimo, valéis muchísimo! Sois un ejemplo para muchas mujeres, de cualquier edad. Y le pido a Dios que os devuelva una vida feliz, con el amor de vuestros hijos.

Florencio Ferrández Sancho