Carta de Julia

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Cuando supieron de mi embarazo, hasta mis amigas pero también el médico, me decían que debía abortar. Y yo no podía creer que no pudiera tener a mi hijo, nadie me dijo que existía Casa Cuna Ainkaren, hasta que entré en una iglesia y allí me informaron de que existe otra alternativa, que hay salida y un nuevo horizonte. Una oportunidad de vida, de amor. Decidí ir …

No se imaginan como me llenaron de felicidad al darme esta oportunidad de llegar a esta casa, realmente les felicito por esta labor que realizan, tanto ustedes como las voluntarias.

La experiencia que viví en Casa Cuna Ainkaren será inolvidable, también hubo dificultades pero ya no estaba sola para afrontarlas.

Pido a Dios que les de salud y puedan seguir adelante en sus proyectos y así puedan hacer sonreír a muchos niños y sus madres, que no saben que también pueden ser felices.

Ahora con mi testimonio también tu puedes serlo. Mis mejores deseos de vida.

Julia