Margarita

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Cuando lo necesitaba, AINKAREN fue una familia para mi y para mi bebe
 

Mi nombre es Margarita. Quiero contar mi historia. Ésta comienza en Abril de 2009. Yo por aquel entonces estaba manteniendo una relación con mi pareja, llevábamos tres años. Nosotros siempre hablábamos de que no queríamos tener hijos, de hecho, yo estaba operada desde hacía 10 años. Un día de abril, me di cuenta de que la regla no me venía, pasaban y pasaban los días, y seguía sin tenerla. Al principio pensé que podría tratarse de una alteración hormonal.

No le di más importancia, sin embargo, una vez pasados dos meses, pude comprobar con sorpresa que estaba embarazada. Decidí llamar a mi pareja para hablar con él y decirle que estaba embarazada, que íbamos a ser padres a pesar de todo. Al contárselo, no tuvo la reacción que yo esperaba, me dejó muy claro que él seguía queriendo no tener hijos, incluso llegó a pensar que le había engañado y que mis intenciones habían sido quedarme embarazada.

Me dio un ultimátum, o pensaba en abortar o terminaríamos con nuestra relación. Sus últimas palabras fueron: llámame cuando te hayas deshecho del bebé.

Me quedé destrozada, no paré de llorar día y noche durante varios días. Pedí cita en una clínica para abortar, pero fui incapaz de hacerlo. Estaba confundida, no paraba de pensar en cómo contarle a mis otros hijos (de 10 y 17 años) que iban a tener un hermanito. No sabía dónde ir, ni qué hacer, ni dónde acudir. Un día alguien me habló de una Fundación Provida, al contactar con ellos me di cuenta de que estaba en Madrid, pero allí me facilitaron el teléfono de Ainkaren.

Decidida llamé y me contestó Teresa González. Ella me informó sobre cómo funcionaba la Casa Cuna, y qué se ofrecía a las futuras mamás cuando ingresaban. Me invitó a que la conociera, de tal forma que fui a visitarla. Lo que vi allí fueron a 8 madres con sus 8 niños respectivos, en ella las madres tenían todo lo necesario para sus bebés, desde un techo, a comida, apoyo y personas que cuidaban de ellas.

Tan sólo debías decidir quedarte con el bebé y tenerlo. Me gustó lo que vi, me fui a casa, seguí trabajando hasta tener el bebé y cuando cumplió 8 meses decidí entrar en Ainkaren.

Encontré una familia, ya no estaba sola, y además, tenía comida, atenciones, medicinas y médicos. Susana nos trataba con mucho cariño, Teresa siempre me apoyó y me dio lo más importante, un cobijo donde alojarnos mi hijo y yo. Todo esto se lo debo a la Casa Cuna.

A día de hoy mi niño tiene un año de vida, desde allí me ayudaron a encontrar guardería para él, he encaminado mi futuro gracias al apoyo recibido en esta asociación, donde lo más importante que aprendí fue a ser madre.

Gracias de corazón. besos y que Dios les bendiga.

Margarita.