Una chica encantadora- diario de una inmigrante

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Porque la vida no es fácil para ellas…. No pierdas la esperanza…

Diario de una inmigrante.

Busqué y busqué en el mar lo que, en mi vida, el mundo no me pudo dar. Confiaba en las personas sin conocerlas, sin más, porque el corazón tiene razones que la razón no entiende. Cuando se sueña con algo más que trabajar, muerto en una de mis madrugadas oscuras, no tienes salida porque sólo encuentras un final.

Márcharte a otras tierras, a otros mares. Sólo pensar en el amor que toda tu gente te da, en el amor que tienes para dar, pero que no es suficiente porque no te pagan nada por eso… Lo único que consigo es llorar, sufrir por no poder dar más de lo que en esta vida mi corazón quiere entregar.

Solo me queda preguntarle al viento si esos tiempos soñados llegarán. Un respiro, una esperanza cercana, un alivio. Resuenan mis pasos sobre las calles, con el primer recuerdo de mi infancia, cada vez me alejo más de mi casa. Dios mío ayúdame y dime que estoy haciendo lo correcto, dile a mi mámita que yo la quiero, que solo hago esto poque quiero ayudar.

Solo quiero progresar, solo espero poder dar más. Espero junto a un árbol, en el puerto. Hace frío y me entran escalofríos… No puedo más, no sé si está bien o si está mal. Tengo miedo, mamacita, espero que tú desde tus sueños me envíes bendiciones, porque las necesito. Mis miradas se dirigen más allá del mar.

Es muy grande, la hora se acerca. Un bote pequeño y viejo me espera junto a más caras que lloran y me pregunto: ¿Por qué en este mundo inmenso nacimos pero no como quisimos? Ya llegó la hora. Nos acomodamos en la barca, nos miramos y, a pesar de todo, sonreímos, pero mi mirada está distante y abatida, cada vez más se aleja de mi cuna.

Pasan los segundos y en mi mente se convierten en horas. Todos mis recuerdos, mi vida entera, pasan por mi mente como gotas de agua. Se me acerca un susurro a mi oido y me cuenta su vida, su historia. No hacemos esto por gusto, tampoco porque somos malos,solo por necesidad y por eso, cada vez más, para los demas colores nos convertimos en delincuentes. ¿Por qué? me preguntala voz que me susurraba.

Sinceramente yo no lo sé. Solo sé que necesitamos una oportunidad que nadie nos quiere dar. Pasan las horas y yo aquí sentado sin tener nada que hacer, con mucho frío y escuchando las voces que me acompañan y, a su vez, la voz del mar y la mirada del cielo. Que inmenso se ve desde aquí y que pequeño me hace sentir. ¿Por qué el mundo es así? ¿Por qué a ellos? ¿Por qué a mí? ¿Es que simplemente somos manos negras?

Ya sale el sol. Tengo sed, hambre y temo que la comida se acabe. Prefiero que coma el que en realidad lo necesite pero no sé, porque necesitados estamos todos. Cuántas personas tendrán que pasar por esto simplemente por no poder vivir como ellos realmente deberían vivir… Dios mío, pasa el tiempo y no parece que avancemos. Me desespero. No sé si me espera en tierra la buena suerte con los brazos abiertos.

Todos estamos cansados, derrotados poco a poco, sin consiencia, perdidos y llenos de dolor. Todos indénticos, un nómada sin rumbo, inspirado por historias, sin lujos y sin comodidades… Como perros.

Estar en medio de la nada, ser un punto en un inmenso callejón sin salida, esperar a que alguien aparezca y te dé un antídoto a tus problemas. Después de tanto camino, solo sentí cómo el agua tocaba mi piel y cómo la arena me acariciaba y, unos momentos después,escuché gritos y cómo los pasos resonaban en mis oídos y, a la vez, una voz que decía que el peor pecado contra el prójimo no consiste en odiarle sino en mirarle con indiferencia.

Tu nacimiento, al igual que tu país, es puro azar, igual que el de ellos. Os diferencia el color de piel o de pelo, la religión, las creencias o la personalidad pero eso tambien te pasa con tus vecinos.

ATT: Una vida por conocer…